Riesgos psicosociales7 min de lectura

Del informe psicosocial al plan de acción: qué hacer con los resultados

Portada de marca con el rótulo «Riesgos psicosociales» y el titular «Qué hacer con los resultados de un estudio psicosocial»

El plan de acción se ordena por dos criterios a la vez: qué está peor y qué se puede cambiar de verdad en los próximos 12 meses. Trabajar solo con el primero produce planes que se atascan. Trabajar solo con el segundo produce planes que no tocan el problema.

La sesión de devolución decide el resto

Antes del plan hay una reunión con dirección donde se presentan los resultados. Esa reunión determina casi todo lo que viene después.

Va mal cuando se presenta como una lista de puntuaciones. Un comité mirando 9 factores con perfiles valorativos no sabe qué hacer con eso, y la conversación deriva a discutir la metodología o a buscar explicaciones para los datos malos.

Va bien cuando se presentan 3 o 4 problemas concretos, con el dato que los sostiene y con lo que ha aparecido en las entrevistas. “En operaciones la supervisión está mal valorada, y en las entrevistas 7 de 9 personas mencionan que reciben instrucciones contradictorias de dos responsables desde la reorganización de marzo.” Eso sí se puede decidir.

Priorizar

Cruza gravedad con capacidad de cambio.

Gravedad la da la evaluación: qué factores están en los tramos peores y cuánta gente está expuesta. Un factor mediocre que afecta a 200 personas pesa más que uno pésimo que afecta a 6.

La capacidad de cambio la tiene que decir dirección, con honestidad. Si la carga de trabajo está mal porque falta una persona y no hay presupuesto para contratarla este año, ponerlo en el plan como prioridad uno garantiza que el plan no se cumpla.

De ese cruce salen tres grupos. Lo grave que se puede cambiar ya, que es donde va el esfuerzo. Lo grave que no se puede cambiar todavía, que se documenta con una fecha de revisión y se dice a la plantilla. Y lo menor, que espera.

Decir en voz alta lo que queda fuera y por qué es lo que sostiene la credibilidad del proceso. Un plan que promete todo se incumple en el primer trimestre.

¿Quién tiene la obligación legal de ejecutar el plan de acción?

El empresario. El artículo 16.2.b de la Ley 31/1995 le atribuye tanto la planificación de las actividades preventivas como asegurarse de que se ejecutan, y el artículo 23 le obliga a elaborar y conservar a disposición de la autoridad laboral la evaluación de riesgos y la planificación de la actividad preventiva.

El servicio de prevención propone y documenta. Como las medidas que cambian algo tocan presupuesto, plantilla u organización del trabajo, quien decide y responde es dirección.

Fuente: Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, artículo 23 · BOE

Cada medida necesita cuatro cosas

Responsable con nombre y apellidos, no un departamento. Plazo con fecha. Recursos, aunque sean cero. Y una forma de saber si ha funcionado.

La última falta casi siempre. “Mejorar la comunicación interna” no se puede cerrar nunca porque no hay forma de comprobarlo. “Cada equipo de operaciones tiene una reunión semanal de 30 minutos con orden del día, a partir del 1 de octubre” sí se puede comprobar, y en la siguiente evaluación se puede mirar si la claridad de rol se movió.

¿Qué tiene que contener un plan de acción psicosocial según la ley?

El artículo 16.2.b de la Ley 31/1995 pide, para cada actividad preventiva, «el plazo para llevarla a cabo, la designación de responsables y los recursos humanos y materiales necesarios para su ejecución». Y obliga al empresario a asegurarse de la ejecución efectiva de lo planificado, con seguimiento continuo.

La cuarta cosa que necesita cada medida, cómo sabrás si ha funcionado, no la exige la norma. Es la que permite cerrar la medida en la revisión trimestral en lugar de arrastrarla.

Fuente: Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, artículo 16 · BOE

Qué medidas cambian algo

Por rendimiento sobre el esfuerzo invertido, en este orden.

Clarificar roles y decisiones. Escribir quién decide qué, quién informa a quién y qué pasa cuando dos instrucciones chocan. Cuesta poco dinero y resuelve una parte grande de lo que aparece como ambigüedad y conflicto de rol.

Trabajar con los mandos intermedios. Un mando afecta a todo su equipo a la vez, así que cualquier mejora se multiplica. Es también donde más resistencia hay, porque implica decirle a alguien que su forma de dirigir tiene un efecto medible.

Revisar la carga y su reparto. Más difícil, porque a veces la respuesta correcta es contratar. Cuando no lo es, el problema suele estar en la distribución y en los picos, no en el volumen total.

Dar margen de decisión. Autonomía sobre el ritmo, el orden de las tareas o el método. Barato y con efecto directo sobre las demandas psicológicas.

Lo que no funciona

Responder a un informe psicosocial con formación en gestión del estrés.

Es la medida más frecuente porque es rápida de contratar y visible. También traslada el problema a la persona: le enseñas a soportar mejor unas condiciones que siguen igual. La plantilla lo lee así, y el efecto sobre la confianza es negativo.

La formación funciona cuando acompaña un cambio real en las condiciones. Sola, no.

Tampoco funcionan las medidas de bienestar sueltas cuando el problema está en la organización del trabajo. Fruta, gimnasio y sesiones de mindfulness no compensan una carga mal repartida, y su presencia junto a un informe psicosocial malo se percibe como una respuesta que esquiva el asunto.

Comunicar el plan

A la plantilla se le dice qué salió, qué se va a hacer, qué no se va a hacer todavía y cuándo se revisa. En ese orden y sin adornos.

Las personas que dedicaron 20 minutos a responder el cuestionario tienen derecho a saber qué pasó con sus respuestas. Si no se les cuenta, la siguiente evaluación tendrá peor participación, y con menos participación los datos por unidad dejan de ser utilizables.

Y después

El plan se revisa cada trimestre con las personas responsables de cada medida. Diez minutos por medida basta: hecho, en marcha, o bloqueado y por qué.

La siguiente evaluación completa toca en 2 o 3 años, salvo que cambie algo importante antes. Entre medias, los indicadores que ya tienes (bajas por ansiedad y depresión, rotación por unidad, absentismo de corta duración) dan una lectura razonable de si el plan está funcionando.

¿Cada cuánto hay que revisar la evaluación de riesgos psicosociales?

No hay un plazo cerrado en la norma. El artículo 6.2 del Reglamento de los Servicios de Prevención dice que la evaluación inicial se revisa «con la periodicidad que se acuerde entre la empresa y los representantes de los trabajadores». De ahí sale el 2 o 3 años que se usa en la práctica: es un acuerdo, no un mandato.

Sin esperar a ese plazo, el artículo 6.1 obliga a revisar la evaluación de los puestos afectados cuando se hayan detectado daños a la salud, o cuando los controles periódicos indiquen que las medidas preventivas pueden ser inadecuadas o insuficientes. El artículo 16.2.a de la Ley 31/1995 añade la actualización cuando cambien las condiciones de trabajo.

Fuente: RD 39/1997, Reglamento de los Servicios de Prevención, artículo 6 · BOE

Si tienes un informe psicosocial encima de la mesa y no sabes por dónde empezar, pide una sesión de diagnóstico. Media hora, sin coste, y te digo qué priorizaría.

Preguntas frecuentes

La norma no fija un plazo. En la práctica, más de 3 meses entre la devolución de resultados y las primeras medidas visibles hace que la plantilla dé el proceso por muerto y baje la participación en la siguiente evaluación.

Dirección. El servicio de prevención propone y documenta, pero las medidas que cambian algo tocan presupuesto, plantilla u organización del trabajo, y eso no lo decide prevención.

No siempre conviene. Un factor mal valorado que la empresa no puede cambiar a corto plazo bloquea el plan. Es mejor combinar lo más grave con lo que sí tiene margen real de mejora, y decir en voz alta qué queda fuera y por qué.

Con la siguiente evaluación en los mismos factores, y con indicadores que la empresa ya tiene: bajas por ansiedad y depresión, rotación por unidad y absentismo de corta duración.

Belén hace esto con empresas: evaluación de riesgos psicosociales y planes de acción.

Y lo entrena con los equipos: programa de liderazgo para mandos intermedios.

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